Mostrando entradas con la etiqueta curas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta curas. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de abril de 2010

ALELUYA! LA MALDICION DE LAS SOTANAS!

PEDOFILIA Y PEDERASTIA:
La iglesia católica toca fondo...
 Para coger impulso!!!
ANGELES CAIDOS: REZAD POR LOS NIÑOS...
Ya ando asqueado de tanta porquería del clero, la ilgesia católica toca fondo y aprovecha la sensibilidad espiritual de estos días, las creencias y las debilidades del ser humano para seguir ocultando lo inocultable, creen estos lobos con piel de ovejas que aún nos comemos el cuento de que el sol gira en torno a la tierra...
En este momento es que la rebelión lo vale todo!
El perdón no sana  a las víctimas de abusos sexuales!
Este podría ser el obituario de la sepultura de aquellos infectos curas, obispos, cardenales y los cómplices de pederastas y pedófilos   que habitan la casa de dios con tanto orgullo.
.. El obispo Luiz Marques, de 82 años, aparece semidesnudo (sólo con calcetines) y tumbado boca arriba sobre una cama presidida por un gran crucifijo. Un adolescente de 19 años practica sexo con él. La escena se venía repitiendo desde hacía años, según confesiones del ex monaguillo.....
La lista de los casos es interminable, hay poderosas mafias peleándose por "clientes" potenciales, como en el emporio del tabaco, la meta es conquistar el "alma de los niños" y asegurarse de que la hegemonía nunca acabe, corra la sangre que corra...El semillero de los pederastas:
* Solo diré mis pecados a mi confesor. Obispo Márquez - Brasil
* Crimen Sollicitationis. Excomulgar a quien hable de abusos sexuales, documento papal
* Mi proceso es una liberación. Sacerdote Jacques Gaimard Francia
* Perdónalos porque no saben lo que hacena. El obispo Pedro Elizondo sobre curas pederastas
* Iglesia sin abusos. Contra el oscuro Cardenal Rouco en España
* Religioso José Arregui cum laude. Condenado en Chile por pornografía Infantil. San Viator
* Hay más abusos sexuales en la familia que en la iglesia. Bernardo Álvarez Obispo de Tenerife
* La increible vida de Marcial Maciel. Cura pederasta que soñaba ser Santo universal
* Reconoced vuestras culpas. Del papa a obispos pederastas en Irlanda
* Hermano del papa ivestigado por pedofilia. Georg Ratzinger Director del coro Ratisbona (Al) 
* Por sus palabras los conocereis. Artículo de Ignacio Escolar:
 Palabra de dios y, en su nombre, de sus representantes en la Tierra.
Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife: “Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas, te provocan. Esto de la sexualidad es más complejo de lo que parece”.
Walter Mixa, obispo de Augsburgo: “Los abusos son en parte fruto de la revolución sexual”. “Los cargos responsables en la Iglesia se adaptaron demasiado al espíritu de la época, que propagaba la resocialización en lugar de la cárcel”.
Silvano Tomasi, arzobispo y observador permanente del Vaticano en la ONU: “Dentro del clero católico, sólo entre el 1,5% y el 5% de los religiosos ha cometido actos de este tipo”. “No se debería hablar de pedofilia sino de homosexuales atraídos por adolescentes. No son pedófilos, sino efebófilos”.
Antonio Cañizares, cardenal y presidente de la Congregación del Culto. “Nos atacan para que no se hable de dios; peor es el aborto”.
Del mismo teórico: “No es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios con los millones de vidas destruidas por el aborto”.
Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo. “La naturaleza humana es débil, frágil y tiende al pecado”. Su tío, Rouco Varela, no dice nada, pero una sentencia del Tribunal Supremo, sí: el Arzobispado de Madrid, que dirige monseñor, fue condenado por encubrir a un cura pederasta.
Pero la cita que lo resume todo es de ayer y llega de Roma. Del propio Papa, Benedicto XVI: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Y tiene razón. ¿Quién no ha abusado sexualmente de un menor alguna vez? ¿Quién no ha dirigido una organización que ha encubierto a pederastas en su seno durante siglos?
Todos los créditos de la imagen: komikelx
<

miércoles, 17 de febrero de 2010

La evolución del pedófilo... Opinión Enrique Wheelock Martínez

Pedófilos asquerosos! Y cómo seguir gritándole al mundo, que la guerra se está perdiendo y que cuanto más tarde la sociedad en tomar medidas, no solo será imposible controlarlos sino que terminará el mundo por aceptarlos sin reparo, por todo lo que tienen en su mochila podrida: pederastas, pornografía infantil, turismo sexual, bestialismo con bebés, prostitución "legalizada" y todo lo que les cuelga en su inmunda vida.
Y todo esto, liderado por los clérigos de la ilgesia católica, México, Irlanda, Alemania...
Fuente Original: El Nuevo Diario Ni.

La evolución del pedófilo
Enrique Wheelock Martínez
END - 20:39 - 16/02/2010

La pedofilia se desarrolla en un medio en que las circunstancias triunfan, en la relación inevitable entre niños y adultos, primeramente desde el seno de un hogar espurio y fracturado, y luego en otros ámbitos y sectores que la fomentan. Tiene variadas formas de expresión, obviamente con mecanismos ocultos y subrepticios, que las más veces se destapan para afectar el futuro tanto de la víctima como del victimario.
Los casos cotidianos se encubren dentro del núcleo familiar imperfecto, en los que intervienen generalmente padres putativos de mentalidad ociosa y obscena, que caen forzosamente en la tentación de “la voz blanca”. Otros cuadros menos frecuentes incluyen a un círculo más cercano de consanguinidad, que raya en promiscuidad, relaciones primitivas y el incesto.
Se aproximan a esta categoría los curas y reverendos que a través de sus buenos oficios se aprovechan del medio y su investidura para cometer sus actos depravados.
Los niños huérfanos y desamparados son los primeros en caer dentro de las oscuras catacumbas de cofradías y parroquias, casas de beneficencia y monasterios, donde impera un régimen de terror solapado por las sociedades cristianas. Pobres niños que cuelgan como badajos en campanas de sotana, que crecen con una lesión enorme en su personalidad, con depresión, sentimientos de culpa, inferioridad y ruina.
Mientras son apenas unos cuantos obispos y sacerdotes los que se descubren para ser juzgados en los áulicos estrados pontificios de la impunidad estatuida por el Derecho Canónico que exime a las altas estructuras de castigos terrenales, para delegar su jurisdicción y competencia al juicio divino de la santa providencia, al menos los católicos romanos hacen el intento de sancionar a sus albos purpurados, ya que dentro del protestantismo, el juicio civil y penal tarda en mucho más tiempo en condenar a los pastores pederastas, que se valen de otros métodos para sugestionar a sus impúberes ovejas, como la reflexología y el exorcismo, la venta de indulgencias, el hipnotismo eclesiástico, la ambigüedad doctrinaria, la oración fuerte por el estítico sangro… que empieza con tocamientos lúbricos, alteración al orden público, exhibicionismo y otros actos lascivos que inducen a la perversión.
Pero no hay como los padres de la patria, que legislan en pro de la carne infesta, reduciendo las penas de los delitos sexuales y el proxenetismo, derogando la pedofilia y la sodomía, dejando constancia como mero acto natural dentro de las emociones humanas “el libre albedrío del cuerpo”… salvo el aborto terapéutico que sí es sancionado con severidad. Y esa inversión de nuestras autoridades, se hace patente en todo el sistema para legitimar sus derechos al impulso instintivo inexorable, volviéndolo un derecho humano, y no una violación a ese principio.
Para ellos la diversidad sexual, libre elección y maduración precoz es parte de la evolución y cambios de la sociedad contemporánea, y ven como algo normal el desarrollo sexual prematuro en menores preadolescentes, defendiendo su derecho a descubrir las curiosidades que el adulto les pretende privar injustamente, e incluyen dentro de algún código, su derecho a la información y el conocimiento profundo acerca de temas que son tabú, o que hoy han pasado a lo trivial y convencional, fusionando lo impúdico con lo lúdico. Fomentan las marchas de niños y adolescentes reclamando sus derechos a una sexualidad sana, libre y temprana en nivelación con los adultos, ya que los impúberes han conquistado la Internet, con páginas web que los incluyen como fresca adquisición, gracias a la explotación sexual y la pornografía infantil que no escatima los impedimentos fisiológicos y cortapisas morales. Una justificación al cambio alegado para sus actos perdidos.
Los apólogos de la trata de blancas y la sexualidad temprana se basan en los hábitos y costumbres de culturas tan remotas como la hebrea o hindú, donde se entregan a sus futuros consortes, a las niñas de doce y once años respectivamente, que generalmente las utilizan de presea por su estatus o casta. Para ellos el margen de la niñez que tiene como límite los doce años, debe ser reducido a los diez, por la naturaleza anticipada de las menores que ya pueden lubricar aun antes de reglar, por lo que no debe negársele sus derechos a la curiosidad instintiva de su órgano vital, siempre y cuando pueda controlarse dentro de los parámetros de la decencia y la salud sexual. Defienden los “centros de refocilamiento” que son burdeles para todos los géneros y edades, de manera que un menor pueda ofrecer sus servicios o requerirlos sin miramientos, siempre con el permiso de la sanidad.
Es una moralidad inédita que pretenden instaurar legítimamente o por contrabando, para lo cual han dado pasos significativos dentro del nuevo contexto de la informática y las comunicaciones. Los reproductores de video DVD o portátiles que han invadido los hogares de las sociedades modernas, son tan determinantes como el acceso espontáneo al internet o la televisión por cable, que abre las mentes y sentidos de los niños, como lo hace también la música reggae y las bachatas que impelen a la traición del núcleo familiar, la desobediencia, el libertinaje, la infidelidad, rebeldía… y maduración temprana de los ciclos naturales del apareamiento y sus consecuencias si no se toman medidas preventivas y control.
Se compara la pornografía infantil y la prostitución con el narcotráfico y la toxicomanía que lucha por ser reconocida como legítima dentro de la sociedad y el Estado, y que se ha infiltrado fácilmente dentro de los círculos de poder político-económico y la intelectualidad, para que en un futuro se legalice y restablezca como un derecho formal y natural. Todos los diputados, ministros y funcionarios públicos, al igual que la empresa privada, el clero y las altas jerarquías pastorales o eclesiásticas… tienen algo que ver con este pensamiento de una nueva moral en libertad y ética sexual que fomentan, practican y propagan incansablemente; todos son de alguna forma pederastas, proxenetas… y corruptos. Mientras tanto seguiremos viendo niños en los Play Station, Cyber Cafés, discos de teatro en casa, móviles y laptop de última generación… desfilar como conejitos de indias fuera del redil.
mowhe1ni@yahoo.es

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Pedófilo, efebófilo y cura la misma basura! Capturado acosador (grooming)

Nombre: Anthony R. Stanci
Edad: 19 años
Alias (aka): Kayla
Domicilio: New Berlin, Wisconsin - USA
Delitos: acoso sexual menores y posesión de pornografía infantil

Hasta cuando van a entender que lo que se conoce, lo que se pública, lo que se destapa no es nada, ni siquiera un uno por ciento de lo que está pasando en la red y en las calles, en los hogares, suelen llamarnos alarmistas, amarillilstas, spammers.
Lástima, la vida seguirá dándole enseñanza a las sociedades, lo que está pasando es inconcebible, noticias que son relegadas a segundos planos.
Este caso me alegra, se le ha dado rostro al delincuente, que se le castigue de por vida, es de las peores lacras que no tiejen ninguna redención, el único tratamiento, si es que se le ha de dar porque así son de ilusas las leyes de alguas partes, es que esté alejado para siempre de niños y adolescentes y que nunca más vuelva siquiera a mirar la televisión, ni un computador ni un celular, mañosos si son, y mientras se le corten las alas, pues que se resigne a vivir "bien casado" en la cárcel donde le corresponda pagar todos sus crímenes. Estos on los que últimamente tiene la culpa de los suicidios de niños y jóvenes, un real y verdadero peligro que debe estar encadenado todo el día a pan y agua, durante todo lo que le reste de vida.
Fuente original: Diario Horizonte



Anthony R. Stancl, un joven de 19 años acepto "no contest" por los 12 cargos en su contra equivalente a 300 años de prision, por acoso sexual de muchachos menores y posesión de pornografía infantil a traves del sitio WEB Facebook, como parte de acuerdos con la fiscalia de Wisconsin.

Stancl abrió cuenta en Facebook, haciendose pasar como una jovencita, persuadiendo a mas de 30 jovencitos de entre 13 y 19 años a enviarles fotos de ellos desnudos para luego extorsionarlos para que tuvieran sexo o de lo contrario haria público las fotos.

Además se le encontraron cerca de 300 imágenes de hombres jóvenes desnudos de la escuela secundaria de New Berlin Eisenhower en Misconsin.
Las investigaciones se iniciaron luego que un joven de 16 dijo a las autoridades que estaba siendo extorsionado para que sostuviera sexo oral y anal con Stancl. Cuando el jovencito tenia 15 años de edad intercambió fotos desnudo con quien pensaba era una jovencita llamada Kayla.
El jovencito accedió a sostener no mas de cuatro actos sexuales con "kayla" pero cuando la supuesta joven la pidió por una foto de su hermano desnudo, se lo comunicó a sus padres y estos a la policia.

Stancl estaba siendo investigado por otro caso en el que escribió en el 2008 en las paredes del baño de su escuela amenazas de hacer detonar la escuela, ademas de enviar correos electrónicos a tres profesores que decian: Buena suerte para mañana. !Boom!

lunes, 26 de enero de 2009

Nachito. Testigo del exorcista de niños. Pederastas en la Iglesia

Un ensayo y un video, el objetivo, que sigan enterándose de cuales son los tentáculos de los pedófilos, y que no pierdan de vista, que aún cuando su metamorfosis a pederastas se da tarde o temprano, no dejarán de ser pedófilos, criminales, pero pedófilos.
En el video, una corta explicción al final de como tienen manuales de tácticas para abordar a los niños, eso es lo que ponen en práctica o van a aprender a las universidades del crimen, como los foros boylover.
Escrito en Noviembre de 2006, como un homenaje a los niños de un Centro Educativo de carácter religioso en Bogotá, que sirve a niños de bajos recursos económicos. Como hasta hace pocos años, el caso quedó en la más absoluta impunidad, la Iglesia movió sus hilos de poder, los religiosos y el profesor comprometido quedaron libres y limpios; los niños...

En el Internado Juan XXIII, Paloquemao Bogotá.Crónica. 1996-2006.
AP-BL. Agencia para Suramérica.
Enviado Especial. *Raúl Vallejo.
En una lúgubre iglesia abandonada de una vereda apartada, a dos horas de la capital, saludo a *Ignacio, hombre ermitaño, 20 años, estatura mediana, delgadez extrema; cubierto por una túnica negra, sin camisa, sin calzoncillos (dijo el mismo en el preludio de la charla), unas sandalias color marrón de cuero, la cabeza enfundada en una capota extravagante, solo faltaba en sus manos huesudas la hoz, para yo haber dejado la crónica a quien no temiera a la muerte.
No veo su rostro, su voz escasa es ronca, experimentada de dolor, con un tono grave y lento que la verdad, sacaría corriendo a los mismos muertos. Con los nervios propios de un creyente, subo las escalas de piedra que conducen al pequeño capitel de su morada.
Tomamos asiento en unas butacas, labradas seguramente por sus manos, no tienen cortes perfectos, no hay puntillas, ni clavos, están encajadas perfectamente como piezas de rompecabezas.
Una pequeña mesa, también del mismo juego de las butacas. Una jarra de latón magullada, dos pocillos también de madera y unas cucharitas de palo, que más parecían espátulas. En el pequeño recinto, se respira olor de campo, algo húmedo. Ha llovido últimamente, algunas aves se columpian en las ramas de los árboles cercanos. va cayendo la noche. Dejo que haga su relato, solo permitió una grabadora pequeña, sin linternas, sin acompañantes, sin comida exógena del mundo civilizado.
-Puede relatarme lo que hace 10 años pasó en el colegio…?
Antes de que pudiera continuar, hizo un alto con su mano blanca, delgadez extrema y largos dedos… Encendió una antorche pegada a la pared, el recinto se iluminó de un color naranja y las sombras disparejas se reflejaron gigantescas en el techo, en el muro del frente y el piso de madera.
Esto fue lo relatado, sin ediciones, sin interrupciones, solo la comparsa de su voz para lo eterno…

“Mi nombre es *Ignacio Machado, tengo 20 años, nací en este mismo pueblo, pero en otra vereda. Creo profundamente en nuestro Señor Jesucristo, en María siempre Virgen y en Dios Padre Todopoderoso y Eterno. Mis padres murieron, huérfano me llevó el Padre Guillermo, párroco de mi pueblo a la capital, premiado con una beca completa para estudiar en el Internado Juan XXIII.

Administrado por la Diócesis de allá, pero manejado por seminaristas, un psicólogo principiante y un filósofo de una Universidad privada de origen Católico, perteneciente a la Arquidiócesis de Bogotá. El rector era un obispo, alto, fornido, de mirada apacible y manos grandes, su voz casi paternal y particularmente penetrante.
Tenía yo 10 años al llegar. Había muchos niños, más bien todos de origen campesino, con caritas de asustados. La disciplina era como de las milicias del mejor ejercito que se haya visto.

Peinados impecablemente, de pantalones cortos, camisa de cuadros, extrañamente casi todos tenían las manos entrelazadas al frente como cubriéndose alguna vergüenza. Mi presentación y a la mesa, al almuerzo. La decencia y los modales tan intensos, rayaban al extremo.

Los seminaristas eran 6, turnos diarios de tres. El filósofo y el psicólogo dictaban talleres y practicaban con nuestras mentes en el día, de vez en cuando se quedaban a dormir en las noches, tenían sus propios camarotes. En esa época éramos 70 niños, el menor de 8 años, el mayor cumplía 13 y lo trasladaban a otro sitio.
Cada uno tenía su litera en camarotes metálicos de tres pisos, me toco el piso tercero de la última fila lejos de la puerta, así es allí, el más principiante deberá correr para alcanzar la puerta si no quiere ser castigado. Y los castigos son, y digo son porque aún continúa en servicio tal lugar, no creo que mucho haya cambiado. Con esta burocracia e impunidad, todo debe estar igual.
Los castigos eran variados, dependiendo del seminarista de turno. Aunque no tenían mal aspecto, sus rostros siempre sonrientes dejaban escapar por sus miradas la disciplina exagerada. Cada seminarista cargaba una fusta pequeña de cuero elaborada por los mismos niños, con remiendos de cuero de una fábrica cercana, la cual donaba sus rezagos para hacer artesanías que ayudaban en el sostenimiento del hogar de paso. Allí, algunos padres dejaban a sus hijos por insoportables, para que los disciplinaran, ellos si pagaban en el internado. Eran los más rebeldes, crueles e inhumanos niños que pueda haber en esta vida. Y la disciplina del Hogar los empeoraba. Se volvían hábiles para mentir, diestros con las manos y la pelea, ágiles a la hora de huir de los castigos de los seminaristas.
Los castigos eran variados y repugnantes, degradantes para cualquier ser humano.
A quienes llegaban de últimos a las duchas, esperaban duros latigazos con las fustas, desnudos totalmente, con las nalgas coloradas, prohibido derramar lágrimas, Dios da la fortaleza, resiste hijo mío, solo eso decían, mientras golpeaban sin misericordia las nalgas rosadas…
Cuando se veían las lágrimas, por que ya no resistía uno el dolor, entonces, sin baño, descalzo y denudo, pasaba por debajo de la hilera de los 24 camarotes, los durmientes de cada uno de ellos, se acostaban atravesados con sus sandalias en las manos y al paso por debajo de la cama baja, asestaban fuertes golpes de nuevo en las rosadas nalgas… Unos niños reían, otros gemían como si fuera su dolor propio, otros lloraban silenciosos tragándose sus lágrimas, a quien era descubierto en cualquiera de estos gestos, inmediatamente lo reemplazaba en su puesto, y era a él a quien golpearían sin remedio.
No había predilectos, todos por igual. Algunas veces miraba los rostros de los seminaristas, impávidos, pero en sus ojos le leía la satisfacción por el dolor ajeno. Y Dios, nunca dijo nada. Dios es la fortaleza, resiste hijo mío, decían…
Llevaría tres días, cuando me pusieron de vigía en la puerta de la panadería, tendría turno de la medianoche hasta las 6 de la madrugada. Esa noche, el filósofo me dijo que se quedaría, si algo necesitaba no dudara en avisarle.
No sabía vigilar y si algo escuchaba solo debería tomar una cuerda y tirar de ella, de inmediato el seminarista de guardia bajaría al oscuro sótano, alimentado solo por la luz amarillenta de un bombillo pequeño. Sentado en una butaca casi más alta que yo, era imposible siquiera parpadear, estaba aterrorizado totalmente. Antes de ir al turno, un compañerito me dijo que en el sótano asustaban, que había un alma perdida o un fantasma. No dejé de pensar en eso durante horas. Inmóvil, muerto de frío y con hambre, sin perder de vista la escalera que se perdía en el techo, como si fuera el camino a un gran abismo pero en subida.
Escuché entonces unos ruidos, el corazón quiso salirse, vi unas sombras que bajaban, quise tocar la campana pero el cuerpo no me recibió a las órdenes. Por la escalera bajaba un niño llamado Pedro, había llegado antes que yo, era lento y había sido castigado muchas veces, creo que ya sus lágrimas se habían acabado, no se aprendía las oraciones y tenía pesadillas. El seminarista le había dicho esa tarde que tenía un demonio y había que trabajar para sacárselo… Estaba cojo de tantos latigazos y los golpes de las sandalias al pasar bajo las camas. Casi no comía y aunque seguía gordito, ya había perdido varios kilos. Su cabello negro, era muy lizo, siempre apuntaba hacia el cielo, como erizado, sus dientes grandes y blancos cuando sonreía se veían envidiables. Pero su carita ya no tenía alegrías. Bajaba las escaleras resignado, detrás un hombre alto, alguno de los seminaristas? No, no se quien era, venía con una túnica muy blanca, con dos cordones negros que le rodeaban la cintura. Sus manos traían guantes también blancos, cubierto de la capota, no dejaba ver su rostro. Me hizo una seña para que me quedara quieto. Tras de ellos, bajó el seminarista de turno, Me pidió silencio con sus dedos en los labios… - Es el exorcista… Me dijo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y empecé a temblar de miedo. No sabía si era un demonio, un dios o una persona, solo veía su túnica blanca arrastrar por el suelo como si flotara. Entraron a la panadería…
Escuché sus voces. Pedro iba en el pijama del hogar, una camiseta blanca y un pantaloncito de tela que llegaba a los tobillos. Escuché de nuevo sus voces, menos la del niño. Una luz intensa se encendió dentro de la panadería, gemidos del niño, trataba de decir no, pero el seminarista le decía silencio. Pasaron unos minutos. Bajé entonces del butaco, me pequé a la puerta de la panadería y escuche como claramente una voz ronca y gruesa decía estas oraciones:

Si en la hora de la muerte
el demonio me tentare
tu patrocinio me ampare
porque el día de la santa cruz
diré mil veces: Jesús, Jesús…

Y escuché una palmada fuerte y como Pedrito repetía un montón de veces Jesús…
Llanto y un gemido extraño y Jesús, Jesús…
No resistí más, quería ver que sucedía, el niño estaba llorando y repitiendo Jesús, además entre sus palabras repetía no, no…
Arrimé la butaca a la puerta, me subí en ella para alcanzar la pequeña ventana de la parte superior de la puerta…
La potente luz salía como de una sombrilla, lo que relataré de aquí en adelante será responsabilidad suya si lo publica, señor periodista, pero seré lo menos morboso que se pueda.
En la mesa metálica donde se amasaba el pan, había unos costales de harina, encima de esos sacos vacíos, a forma de sábana, una tela impecablemente blanca… Observé con más detenimiento y me di cuenta que era la túnica blanca del Exorcista…
Supuse que podría conocerlo, ya que su túnica no tenía puesta.
De repente de la parte de la puerta donde no alcanzaba mi mirada, ví al seminarista con una caja negra en su mano, con un tubo negro y una luz roja que parpadeaba, el miraba a través de la caja de formas extrañas. Era una cámara de video. No las conocía, pero al tiempo supe que era eso. Vi como prendas caían al piso, el pijama de Pedrito estaba en el suelo. Sus sandalias a un lado. No lo veía… Salieron de la penumbra, me empiné sobre la butaca para ver mejor…
Pedrito iba delante, llorando, todavía repetía Jesús, Jesús… El exorcista le empujaba hacía la mesa de amasar, tenía solamente un paño casi transparente en su cabeza . El niño llevaba sus muñecas atadas a una soga blanca que brillaba aún más que la misma sotana , no la tenía completamente amarrada, le daba como tres vueltas a sus muñecas y un nudo, que yo por ser campesino se de cuales son, sin ahorcar pero sostiene y no deja escapar, en amabas muñecas llevaba una soga blanca que brillaba. El exorcista estaba de espaldas, subió al niño a la mesa de amasar y estiró las cuerdas para dejar sus manos atadas hacia los lados de la mesa en dos argollas que estaban clavadas a la pared, donde normal mente se colgaban unas sartenes del uso diario en las comidas, pasó otra soga blanca por sobre su espalda atándola por encima del cuerpo tembloroso de Pedrito. Quedó en la mesa pendiendo de su cintura hacia abajo, casi tocando el suelo con sus piernas. El exorcista se puso frente a él, le levantó la cara y con sus manos untadas de saliva le hizo la señal de la cruz en frente diciéndole estas palabras:

El entrecejo, marca una luz para su sueño muerto…
En su frente yace, en su memoria.
Señor eterno,
dedicadle un generoso pensamiento…

Después puso una cruz metálica sobre su espalda y el niño se estremeció por el frío de esta. Mi corazón palpitó asustado, cuando el exorcista se quitó el paño medio trasparente que cubría su cabeza y los guantes blancos, tuve que taparme la boca para no gritar, quise llamar al filósofo, pero no podía moverme, me acurruqué en la butaca y lloré con tanta fuerza que tuve que morderme la mano para no dejar que me descubrieran. Aquí está la cicatriz de ese día. Mire…
Me calmé, de nuevo miré, quise estar seguro, si, era el, el exorcista era el obispo, el rector del Hogar Juan XXXIII…
Ahora este hombre estaba detrás de Pedrito, el seminarista no dejaba de filmar, por primera vez vi bien su rostro, era un muchacho bastante joven, casi un niño, iba de un lado para otro con un ojo cerrado y el otro pegado a la cámara.
Ahora el exorcista tomó el tallo del niño y diciéndole otras oración vi como lo apretaba, Pedrito mordía la sotana blanca que servía de sábana, no decía nada solo lloraba, seguro estaba convencido de que sí tenía un demonio y quería que lo liberaran de su tormento.
El exorcista dijo en voz queda mientras se acercaba por detrás del niño:

Pájaro que vas volando
dormido en sus ramas vírgenes,
pasó cazador, matadlo!
Más te valdría estar libre…

No miré más. Sentí su dolor como si fuera mío. Bajé de la butaca y escuché las voces del seminarista y la del obispo exorcista. No se que decían.
Arrastre silenciosamente la butaca hasta la esquina donde siempre estaba.
Me paré frente a la puerta, quise gritarles que lo dejaran, pero no pude, sentí miedo, impotencia y rabia.
Recosté mi cabeza y apreté mis manos contra la cara. Lloré y mis lágrimas rodaron por la puerta de madera.
Escuché un grito AYY!!. Era Pedrito. Luego al obispo exorcista que decía entre gemidos:

repite conmigo hijo mío
.no debo renegar de dios
.no maldecir ni blasfemar
.no hacer homenaje al demonio
.no debo dedicarle mis hijos
.no matar a mis semejantes y hace cocimiento con los niños pequeños…
Y Pedrito dejaba escapar un ayy! con cada frase de 15 que dijo el obispo exorcista y que a diario nos repetían los seminaristas, llamadas según ellos los quince crímenes de brujas y poseídos.
Callé, y no sabe señor periodista, cuan arrepentido vivo todavía de haberlo hecho. Estuve sentado hasta la madrugada, cuando salieron los tres antes que despuntara el alba fría. Primero el seminarista con su túnica y su capa, después Pedrito, con sus violetas ojeras y sus ojos en lágrimas, con los labios temblorosos y sus manos pegadas en oración al pecho. Me miró, y aún tengo su mirada clavada en mí. Detrás de él, el Obispo, cubierto por la túnica blanca y la capota en su cabeza, con las manos en los hombros de Pedrito.
Pasadas las seis, el filósofo bajó. Tras él varias personas, con guantes y uniformes azules. Yo estaba entre dormido, empapada la camisa de llanto de las horas. Me alzó, subió conmigo la escalera tenebrosa. Arriba, estaban todos levantados, como en filas, en el patio. El filósofo me abrazaba y no lo solté para nada. –Tranquilo Nachito… Dijo en todo instante.
Una patrulla de la policía en medio de la pequeña plaza de eventos y formaciones. El seminarista sin capota, ido de vergüenza y con las manos detrás cazadas por metales en su espalda. Con la cabeza baja, el obispo exorcista, sentado en una silla con la cabeza escondida en su pecho, sus manos atadas de frente por esposas de acero.
En una ambulancia subieron a Pedrito, en una camilla de sábanas de muñequitos, con una careta, y unas mangueras pendientes de sus brazos. No se cuanto tiempo pasé en la butaca, inerme y como muerto, todos los niños, estaban desiertos en sus miradas. Había varias personas, mujeres sentadas escuchando relatos, los niños en dos filas esperando su turno de hablada, varias mujeres les acariciaban la cara, les daban golosinas y preguntaban.
Debo decirle, que después de ese suceso, es la primera vez que hablo con alguien de esto. Estuve en algunos institutos de ayuda, pero nada pudieron hacer por mi habla, nada por mi mirada triste y apagada.
No volví a sonreír, no volví a vivir.
Aún así sigo creyendo en Dios y Jesús y su madre María. No entiendo a los hombres eso si, por eso vivo en esta villa lejana. No se de la vida de Pedro, de los seminaristas, ni del obispo exorcista. Dicen que se encuentra recluido en un monasterio de Méjico después de años de cárcel en la capital Colombiana. No se si sea cierto. después de eso, me vine donde una tía lejana de este pueblo, ella me mantuvo un tiempo. Después me vine a esta iglesia abandonada. Aquí me tiene, dándole unas palabras, las mismas que a diario cuento a los animalitos del bosque, que si usted me acompaña en la mañana, los veremos contentos alejados de esa realidad dolorosamente humana…
Tengo fe en mi Señor, me alejé de todos, porque me sentí culpable por no haber hecho nada, aún no siento que pague mi pena. Será cuando deje de escuchar en mi cerebro los lamentos y los gritos de Pedro, en esa noche amarga…”

Hasta aquí su relato. Guardó silencio de ahí en adelante. Me sirvió un vino que el mismo fabricaba y una galleta que debería tener varias semanas. Me pareció el bocado más purificador que alguna vez probara. Cuerpo y sangre del salvador, para un pecador de ciudad…
No dije nada. No dormí toda la noche. Observé a este inocente ermitaño que se ajusticiaba por algo que no cometió. Palpé su tristeza, aún después de diez años de pena y desgracia. Serían las tres de la madrugada, cuando lo observé desde mi improvisada cama. Estaba en posición fetal, llorando, gimiendo, rezando… Pedrito, repetía una y mil veces, después decía quedamente Jesús, Jesús, Jesús…
Pobre hombre me dije. No pude evitar las lágrimas. En la mañana salió al prado, enjuagó su rostro con el rocío de las hojas unas palmas gigantes, capturó unas bayas y las fue comiendo como si fueran manjares, varios pajarillos se posaron en su túnica, le cantaban alegremente. Lo seguí a un arroyo. Se deshizo de su túnica y lo vi desnudo… Su espalda cubierta de llagas fue desapareciendo lenta entre las aguas claras y mansas del silencioso arroyo, que lo recibió en su lecho.
Volteó serenamente. Sus ojos eran diferentes, brillaban como de gozo. Por primera vez le vi sonreír sinceramente. Se hundió sin prisa, ahora su cabello y sus barbas canas estaban húmedas y me pareció ver surgir de entre las nubes a un maestro, un sabio, un hombre lejos de parecerse a cualquier hombre… Y apenas tiene veinte años.

Susurró algo, tiritando de emoción y también de frío…
- Ya no escucho los lamentos ni el llanto de Pedrito…
Dijo y se hundió nuevamente. Con su mano se despidió. Llegó la hora de irme, dejarlo solo en su gloria. Lamenté que su infancia se hubiera perdido entre tantas culpas, pero aún tenía esperanzas, tenía fe. Una linda enseñanza, me dije.

Han pasado varios meses, lo recibí en mi oficina, traía su ropa sencilla y limpia. Su barba y su mirada tranquila. Me ha contado que trabaja en una granja de niños campesinos, enseñando amor, está feliz, me ha dejado en el escritorio una docena de fotografías con sus niños de la villa, una botella de su vino y unas galletas.
Los niños de las fotografías se ven como él, amorosos y contentos. Me mira, con la claridad del arroyo donde lo dejé un día, en su cabaña de ermitaño.
- Estoy enamorado, Y me dice Nachito… gracias a Dios…
Solo eso dijo, me dio un apretón de manos y se alejó por el pasillo.


*Nombres ficticios
Este reportaje fue fabricado por mí.

Gracias por leer.
Quien quiera entender entienda.